jueves, 13 de noviembre de 2008

Reflexión sobre: La Ética del Intelecto de Susan Haack

“El Deseo de Aprender”La Ética del Intelecto de Susan Haack lidia con el asunto de los verdaderos y de los falsos investigadores. Reflexionando en base a ésto, y habiendo leído la frase que he citado arriba, pienso en la realidad de la sala de clases de Inglés.
Trabajando con jóvenes y niños, intentando enseñarles el idioma extranjero Inglés, me encuentro hoy en día con un problema mucho más difícil de solucionar que un problema del idioma en sí; mi problema es generar en mis alumnos el genuino deseo de aprender. De convertirse en los constructores de su propio y verdadero conocimiento. De ser actores principales en el proceso de enseñanza-aprendizaje-adquisición del idioma extranjero Inglés. Y me pregunto ¿de dónde surge esta desmotivación tan potente?
Escuchamos casi todos los días a políticos diciendo que van a mejorar la educación, que las cosas van a cambiar. Pero a mi parecer, el problema no esta en la educación misma, sino en la sociedad. Me explico: Si hago clases en un colegio privado bilingüe, lo más probable es que mis alumnos se encuentren muchísimo más motivados hacia el aprendizaje del Inglés, pero ¿por qué?, la respuesta probablemente es que ellos ven como una realidad probable el utilizar el idioma Inglés en sus vidas. Muchos saben que viajarán al extranjero, que trabajarán en empresas que requieran el idioma, que tendrán amigos que hablen Inglés. Entonces, ¿qué pasa con nuestros alumnos de escuelas públicas? ¿por qué ellos no ven esas posibilidades? Dar una respuesta a éstas preguntas es un poco más difícil. Pero veo y escucho a mis alumnos, y me entristece cuando ellos no logran soñar con posibilidades mejores para sus vidas. Cuando todo lo que ven como realidad posible es la que llevan sus padres, hermanos/as, familiares, etc.
Entonces, ¿qué hacemos para cambiar esto? ¿qué hacemos como profesores y como miembros de una sociedad para devolverle los sueños a nuestra juventud Chilena? La única estrategia que puedo pensar en este momento es la de promover aún más la educación como una herramienta para vivir mejor. ¿Cómo hacerlo? No nos sirve sólo pegar unos cuantos afiches que digan que estudiando puedes mejorar tu vida. Lo que debemos hacer es crear una nueva mentalidad en los jóvenes. Hacerlos sentirse inspirados. Hacerlos querer luchar por sus ideales. Dejarlos mantener y reforzar su voz dentro de la sociedad.
Si pienso en como ha cambiado mi práctica docente durante este último año considero dos cosas; he aprendido a querer aprender para ser mejor, y asu vez, ha despertado en mi la inquietud de enseñar a otros a desear ser mejores. El impacto que esto ha tenido dentro de mi rol como profesora ha sido que hoy veo a mis alumnos como “hermanos/as pequeños/as” dentro de lo que es el aprendizaje. Sus problemas de motivación aún persisten porque caí en un principio en incentivarlos a querer aprender de una manera falsa. Ellos pretendían que querían aprender para agradarme, para obtener buenas calificaciones, para obtener recompensas, pero no por el verdadero deseo de aprender. Ahora, ellos saben que deben aprender, aún no entienden porqué, pero ya es un avance.
Entonces, sostengo fervientemente que todo aprendizaje real empieza por desear aprender de una manera transparente en donde, como dice Haack, se acepten los errores y se aprenda de ellos. Si nosotros como profesores, forjadores de mentes jóvenes, guías dentro del proceso de enseñanza- aprendizaje no, no somos capaces de hacer lo planteado arriba, entonces nunca conseguiremos que nuestros alumnos deseen aprender.
Con alumnos que no desean aprender es una labor ardua y extenuadota el enseñarles, sobre todo el enseñarles un idioma extranjero al cual no le ven el uso real.
Escribiendo todo esto pretendo incentivar a mis pares a buscar dentro de ellos el verdadero deseo de aprender. ¿Cómo encontrar el deseo de aprender? En mi propia experiencia, uno debiera de buscar muy dentro y ver que es eso que nos motiva. Sea lo que sea esto que nos motive, hay que comenzar a estudiarlo de manera rigurosa. Y no me refiero con esto de rigurosa a seguir un método científico o algo por el estilo, sino que a estudiar porque razón es que esto nos motiva, porque nos gusta, porque tiene un efecto en nosotros. Una vez que encontramos esa respuesta, observar el mundo que nos rodea y ver como lo que nos interesa afecta nuestro mundo. Finalmente, lograr utilizar esta motivación para hacer lo que deseamos hacer.
En mi búsqueda, yo encontré que lo que me motivaba era ver a mis alumnos recobrar la confianza en ellos mismos. Me di cuenta de que cada vez que uno de mis alumnos participaba en clase, me sentía contenta. Comencé luego a incentivar cada vez más la participación, y con esto su deseo de intentar querer aprender de veras. Estamos en una etapa del proceso que aún no termina, pero el viaje ha sido ya una experiencia enriquecedora.
Si más de nosotros profesores nos preocupamos por estas cosas, la educación mejorará y con esto la sociedad. Debemos empezar a buscar el verdadero aprendizaje y no sólo el que nos entrega calificaciones para el libro de clases.

“La verdad hace crecer nuestra comprensión de nosotros mismos y de las cosas a nuestro alrededor”(Nubiola, J. El taller de la Filosofía)

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