“Vivir debajo de uno mismo” (Marías, J.) (1998)
Una de las frases que llamó mi atención del texto es la que cito arriba, pero ¿Qué significa realmente? Creo que dependiendo de las experiencias y conocimientos previos de cada lector, esta particular frase puede traer diferentes sentimientos, ideas y recuerdos. A mí me hizo pensar y rescato mis siguientes reflexiones. Primero, como hoy en día nuestra sociedad nos condiciona para vivir sin vivir. Segundo, como la sociedad chilena ayuda a que sean especialmente las mujeres las que vivan de esta manera. Y por último, como nosotros como profesores, podemos ayudar a solucionar el hecho de que nuestros jóvenes, niños, y nosotros mismos no sabemos pensar de verdad.
Mi primera idea surge en base a lo que dice el autor de que “el hombre acepta con demasiada facilidad lo que se <> y renuncia a su propia evidencia”. Al reflexionar de porqué será que este fenómeno sucede, me di cuenta de que acontece debido a que desde niños se nos coarta nuestra voz, y no sólo por nuestros padres y profesores, sino que por nuestros pares también. Si un niño habla mucho o pregunta mucho o imagina mucho, a los adultos nos molesta porque “nos hace perder el tiempo”, a sus pares les molesta que hable mucho porque los obliga a pensar en lo que dice, y a presentar sus ideas también, con esto ese niño comienza a quedarse callado, a dejar de preguntarse el porqué de las cosas, ese niño pierde su voz, y pasa a la etapa en la que es absorbido por la cultura del videojuegos, de la televisión; del no pensar. Todas estos “nuevos” buenos-males de las generaciones nuevas, lo que hacen es mantener a los niños ocupados haciéndoles trabajar la mente en base a la irrealidad. Lo último genera un nuevo problema, la falta de madurez que presentan las últimas generaciones, la mía incluida. Es tan difícil para nuestras generaciones aceptar la realidad cuando no termina con un “happily ever after”, que nos sentimos frustrados al tener que entrar en la adultez en donde muchísimas veces las cosas no terminan con un final feliz. Esta última idea es la que me hace pasar a mi segundo punto; el hecho de que la sociedad chilena hace que sea aún más difícil para la mujer ejercer el hábito de pensar. Nuestra sociedad festeja la “fuerza” de nuestra mujer chilena que es capaz de hacer de padre y madre, y de sacar a sus hijos adelante, poniéndolos a ellos como prioridad máxima y olvidándose de ellas mismas. Pero ¿qué es lo que pasa con nuestros hombres? ¿Por qué aceptamos vivir en una sociedad en que este bien que el hombre no se haga cargo de una paternidad, sin importar la edad que éste tenga?
Mi primera idea surge en base a lo que dice el autor de que “el hombre acepta con demasiada facilidad lo que se <
Estas son cosas que como profesora me hacen sentir compasión de aquellas madres prematuras que ahora “adornan” las salas de clase, y no es que critique sus opciones, pienso que como mujeres es nuestro derecho ser madres, pero ¿Qué pase con los jóvenes padres? A ellos les permitimos seguir siendo niños, porque crecen siendo sobreprotegidos por las madres que no les fuerzan a asumir su rol, porque son hombres, y es un hecho de que son más inmaduros, entonces debe ser culpa de la mujer. Eso es lo que la sociedad chilena hace, eso es lo que la sociedad chilena dice, y como la sociedad chilena dice que esta bien, todos lo aceptamos.
Entonces, ¿qué debemos hacer nosotros como forjadores de las mentes jóvenes de Chile? La respuesta no ésta en sólo entregarles contenidos acerca del área en el cual uno se especializa, la respuesta esta en enseñarles a pensar y ver que hay muchas otras maneras de vivir más que la de vivir por debajo de nosotros mismo, por debajo de nuestros sueños y aspiraciones, enseñarles a pensar que pueden y que deben de expresar sus ideas, de que deben de seguir sus sueños, de que deben de cumplir sus metas por muy elevadas que estas sean. P
ara esto, debemos aprender a pensar nosotros mismos,
Entonces, ¿qué debemos hacer nosotros como forjadores de las mentes jóvenes de Chile? La respuesta no ésta en sólo entregarles contenidos acerca del área en el cual uno se especializa, la respuesta esta en enseñarles a pensar y ver que hay muchas otras maneras de vivir más que la de vivir por debajo de nosotros mismo, por debajo de nuestros sueños y aspiraciones, enseñarles a pensar que pueden y que deben de expresar sus ideas, de que deben de seguir sus sueños, de que deben de cumplir sus metas por muy elevadas que estas sean. P
y no a pensar de manera de seguir apoyando el sistema como esta, sino que aprender a criticar lo que esta mal y a mantener lo que esta bien, ya que si conseguimos tener más “revoluciones pingüinas” quizás sí consigamos que los adultos que llevan las riendas de este país tomen en cuenta nuestras ideas, y aprendan a usar el lenguaje no solo como una forma de convencer, sino como una herramienta comunicacional que es todo un sistema de sistemas en la cual el contexto situacional es lo más importante, y si este último se entiende realmente se puede crear una verdadera comunicación y con ésta, el desarrollo del pensamiento verdadero y de la expresión del ser en su totalidad.
1 comentario:
Estamos en un círculo dónde no necesitamos ser algo que ellos no esperan de nosotros. Quizá apenas tenemos que hacer bien nuestro trabajo para que las personas no se metan con nuestras fiestas, vidas, niños y nuestra salud. Yo pienso que las personas realmente no quieren aceptar nuestra opinión. Apenas la guardamos para ser lo que convenientemente somos. ¿Muy tonto, verdad? Debemos tener las ideas. Si yo pudiera tener la oportunidad para ser un profesor, enseñaría de una manera diferente. Criar niños es muy difícil, pero no imposible. Yo no lo haré. No me gusta ser un cambiador de ideas. Yo voy a conseguir mi dinero para vivir mi individualismo. Yo odio personas y sus enfermedades sobre todo lo que ellos piensan que no está bien.
Yo amé su idea de tener un blog. Usted escribe buenos textos. ¡Gran trabajo! Siga haciéndolo.
Thales.
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