“…Chile fértil provincia y señalada,
en la región antártica famosa de famosa naciones respetada.
Por fuerte principal y novedosa.
La gente que produce es tan granada,
Tan soberbia, gallarda y belicosa,
Que no ha sido por Rey jamás regida
Ni a extranjero dominio sometida…”
“…Magallanes señor, fue el primer hombre
Que abriendo este camino
Le dio nombre…”
En este contexto es que se mezclan las sangres europeas e indígenas, y así lo siente y lo escribe Simón Bolívar:
“…Somos un pequeño género humano, cerrados por dilatados mares, nuevo en todas las artes y ciencias, aunque en cierto modo viejos en los usos de la sociedad civil. No somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles…”
En mi opinión, ambas citas siguen vigentes hoy en día.
En mi Chile, los mapuches siguen siendo luchadores aguerridos que no dejan de pelear por lo que les pertenece. Sus tierras, la mantención de su lengua, la mantención de su cultura y por sobre todo; su esencia.
A su vez, nuestros indígenas que habitan el altiplano, indiferentes al imperio español en su época, sometidos al hombre blanco, pero en total indiferencia, han seguido viviendo como sus ancestros; manteniendo sus lenguas, sus tradiciones, sus caseríos poco modificados, y también la esencia de lo que alguna vez fue su cultura original como grupos étnicos.
Es esta esencia de indios con mezcla de español lo que nos hace a nosotros chilenos, hijos por raza y descendencia, de un bagaje de fortalezas y debilidades, en los que coinciden el orgullo de pertenecer a un mundo nuevo y maravilloso, y la tristeza de no sentirnos dueños del mismo.
Un fiel exponente en la poesía y en la vida contemporánea de lo que somos los chilenos es, nuestro orgullo nacional, Pablo Neruda.
Premio Nacional y Premio Nobel de Literatura, este hombre macizo, de andar cancino, de palabra lenta, de mirada profunda y sentimientos fuertes, amante fogoso y apasionado de la tierra y sus frutos, retrata a Latinoamérica con las siguientes palabras:
“América no invoco tu nombre en vano.
Cuando sujeto al corazón la espada,
Cuando aguanto en el alma la gotera,
Cuando por las ventanas
Un nuevo día tuyo me penetra.
Soy y estoy en la luz que me produce.
Vivo en la sombra que me determina,
Duermo y despierto en tu esencial aurora,
Dulce como las uvas,
Y terrible conductor del azúcar y el castigo,
Empapado en esperma de tu especie,
Amamantado en sangre de tu herencia”
Así es como vemos a nuestra Latinoamérica, casi como nuestra razón de existir. Es por eso que cuando nos alejan o nos alejamos de nuestra “madre patria”, nos sentimos ajenos, somos vagabundos en un mundo desconocido que sentimos hostil y frío para nosotros. Aún aquellos que se van por gusto de su patria para alejarse de sus tierras por sentir en ésta una dictadura, viven en añoranza de lo dejado atrás. Esto puede verse reflejado en algunos de los poemas y cantos del cantautor y poeta Patricio Manns y en el siguiente extracto de su canción El Equipaje del destierro:
“…Y bien: te dejo suponer que abandoné mi pueblo,que huí rompiendo el crudo umbral como un puma aterrado.Pero yo te aseguro que no me han quitado nada puesto que de esa tierra no me podrán apartar.Pues, ¿cómo van a robar mi volcán con su volcana?¿Desviar de mi alma el embocar del río con su ría?¿Hacharme en el paisaje el árbol con su arboladura?..."
Es por éste amor que tenemos por lo nuestro, que cuando lo atacan, nos entra la cólera del indio que llevamos adentro, y echamos a refulgir nuestra pluma cual cuchillo acrisolado dando embate al que le siente. Es por esta razón que critico las palabras de Leopoldo Zea, en la Introducción del texto Perfil de la Cultura Latinoamericana de Stephen Clissold, que menoscaban la genialidad de los escritores latinoamericanos, al decir que lo maravilloso de un escrito creado por un latinoamericano es una suerte de improvisación que sale bien. ¿Podemos acaso decir que Gabriela Mistral esta improvisando cuando escribe lo siguiente?:
“…Todo lo toma, todo lo carga
El lomo santo de la Tierra:
Lo que camina, lo que duerme, lo que retoza y lo que pena;
Y lleva vivos y lleva muertos,
El tambor indio de la Tierra…”
La respuesta es no. Nuestra poetisa Gabriela Mistral, reconocida como una de las mejores de los últimos tiempos en el ámbito poético universal, y una luminaria en lo que concierne a engrandecer la infancia latinoamericana, y a resaltar mediante su poesía infantil los problemas sociales que aquejaban y aquejan nuestra sociedad no esta improvisando cuando escribe. Es por esto que la aseveración de Zea no la acepto.
Pero aún así, sé que es mediante mujeres y hombres cómo Gabriela Mistral y Pablo Neruda, y más específicamente mediante su poesía que dejamos entrever al mundo lo que es nuestra naturaleza como latinoamericanos, concretamente como chilenos.
El chileno es confrontacional, desconfiado y audaz. También el chileno es persuasivo, es curioso, es histriónico y un enamorado de la vida, de sus placeres, sus vicios y sus virtudes. Es por eso que cuando el chileno tiene un problema con otro no tiene miedo de ir a la batalla, pero es lo suficientemente astuto y persuasivo para convencer al otro de que esa batalla nunca se lleve a cabo. Es por la curiosidad que lleva adentro que tiene un encanto por el “amigo forastero”, para el cual siempre tiene una invitación a disfrutar de la vida, porque como chilenos somos muy afectuosos. Bien plasmado queda en la lírica de la famosa canción chilena “Si vas Para Chile” escrita por Chito Faró que cito a continuación:
“…Campesinos y gentes del pueblo, te saldrán al encuentro viajero, y verás como quieren en Chile al amigo, cuando es forastero…”
Es por esta suerte de doble personalidad que tenemos dentro, que somos lo que somos, que actuamos como actuamos, y que pensamos como pensamos.
Y para intentar explicar de una mejor manera cómo es que pensamos los chilenos acerca de nuestra naturaleza e idiosincrasia latinoamericana, es que he escrito el siguiente poema. Forma que utilizaré para resumir lo dicho en las previas páginas acerca de nuestra identidad.
Latinoamérica Cósmica
Eres joven, enérgica y curiosa,
Eres madre tutelar de tus ancestros,
Eres tú América mía,
Sangre compañía y cuento.
Mujer esposa infaltable,
En los bares, tertulia y poesía.
A ti te canto América mía
Cuando miro a mi hermano de Brasil, México y Puerto Rico,
Adentrase en tus entrañas
Para sacar toda una banda de sonidos
De trinos de mariposa,
De pampas y lejanía.
De aquellos que dieron todo
Por verte gallarda y erguía.
Cual flor de Teotihuacan,
O copihue del último rincón de Chile
Hoy te canto y me hago verso,
Entre lluvia y poesía,
Porque soy latina y a mucha honra,
Porque mis raíces nacen del indio y el europeo,
Y de ninguno de ellos reniego.
